Descripción de la situación actual de los
sustratos
En cultivosflori-hortícolas, se considera sustrato a
cualquier medio que se utilice para el crecimiento y
desarrollo de plantas en contenedores. Se entiende por
contenedor a un recipiente que tenga una altura limitada y
cuya dimensión puede ser tan pequeña como una maceta y tan
grande como un campo deportivo. Para ser considerados
contenedores deben presentar drenaje libre indicando que su base
no puede ser hermética.
En general se denomina sustrato cuando se utiliza un único
medio, mientras que cuando se emplean mezclados, constituyen
componentes de sustratos o mezclas.
Un sinnúmero de materiales puede ser empleados solos o en
mezclas y a éstos pueden incorporarse abonos, correctores, o
bien pueden ser sometidos a procesos de transformación de manera
de obtener un producto final con características físicas,
químicas y biológicas, adecuadas para cada cultivo.
Muchos de los materiales que se usan como sustratos o
componentes de sustratos son subproductos de actividades
agrícolas, industriales, residuos orgánicos derivados de
basura, entre otros. Estos pueden tener una aplicación directa
en la producción contribuyendo a mejorar la calidad ambiental y
adquieren un valor social ya que se le puede atribuir un
valor agregado.
Este artículo sobre el tema sustratos constituye el primero
de una serie donde se abordarán diferentes problemáticas:
a) descripción de la situación
actual de los sustratos,
b) características físicas de
sus componentes en el espacio,
c) materia orgánica y sus
reacciones,
d) materiales que se emplean
como sustratos ya sean de origen orgánico o inorgánico y
e) preparación de sustratos:
compostaje, abonos y fertilizantes, desinfección y composisción
de mezclas.
Descripción de la situación actual.
Los materiales que pueden constituir un sustrato han sido
seleccionados sobre la base de su disponibilidad, costo,
facilidad de manipulación, ausencia de semillas de malezas,
insectos, microorganismos patógenos y no deben presentar
fitotoxicidad. Actualmente, se ha tomado conciencia acerca del
cuidado del medio ambiente y es por este motivo que se tienen en
cuenta otros factores en la selección de estos productos:
capacidad de reciclaje y optimización del consumo de agua que
conlleva a la prevención de lavado de nutrientes. La inclusión
de estos nuevos factores implica una serie de cambios en la
selección de materiales.
Generalmente no se utilizan sustratos de un sólo componente,
ya que es difícil hallar un material que cumpla con las
características físicas y químicas más adecuadas para obtener
una producción óptima. Hay numerosos materiales
orgánicos e inorgánicos que cumplen con los prerrequisitos
mencionados anteriormente. Los residuos de fácil capacidad de
reciclaje como los derivados de procesos agrícolas o urbanos son
los que están reemplazando en su uso a materiales tradicionales
como turba, arena, perlita o vermiculita.
Una de las problemáticas más reales para poder garantizar el
éxito de estos materiales es que el sustrato debe mantener sus
propiedades constantes y así, lograr a través del tiempo, un
manejo adecuado para los cultivos. La principal dificultad radica
en la falta de investigación sobre el tema, sin embargo a partir
de la década del 90 se están empleando nuevas tecnologías que
están revolucionando la producción hortícola por ejemplo.
Las primeras mezclas que se utilizaron estaban constituidas
por suelo franco, turba y arena que, tiempo después, se eliminó
de ésta el suelo natural.
Posteriormente se usó compost, material que es sometido a
proceso de fermentación. Estos consistían en mezclas de suelo,
turba, arena, harina de cuerno y pezuña y diferentes cantidades
de fertilizantes conteniendo fósforo P, potasio K, azufre S y
carbonato de calcio CO3Ca. Se desinfectaban y los nutrientes se
adicionaban según las necesidades del cultivo.
Los sustratos comienzan a ser una alternativa a partir de
1957, ya que el compost presentaba problemas referentes a:
la elección de materiales adecuados, su elevado contenido en
sales y al manipuleo de material durante la etapa de compostaje.
El hecho de establecer mezclas basadas en turba y arena
facilitaba la mecanización del proceso y la uniformidad. Al
eliminarse el uso de tierra y de materia orgánica rápidamente
descomponible se facilitaba el proceso de desinfección con vapor
de agua. Además, con ello se logra:
uniformidad en la granulometría,
estabilidad en la composición química,
seguridad frente a la desinfección con vapor u otros
productos fumigantes,
facilidad de mezcla,
aireación y retención de agua adecuadas,
resistencia al lavado de nutrientes,
buena fertilidad,
bajo peso y
facilidad en el control de pH.
Para obtener estos sustratos se mezcla una fracción
inorgánica que aporte buena aireación y estabilidad de poros
con una fracción orgánica que asegure la retención de agua y
la capacidad para retener iones.
Actualmente debido a los aspectos relacionados con la
conservación del medio ambiente empiezan a aparecer en el
mercado materiales ecológicos procedentes del
reciclaje de subproductos biodegradables o reciclables. En
algunos países ya casi no se usa turba, tierra volcánica o
materiales que no se reciclen. Estos sustratos son reemplazados
por materiales bien compostados y/o vermicompuestos, dependiendo
su calidad de los residuos empleados inicialmente, ya que el
producto final está en función directa del residuo o del
alimento que provee a las lombrices. En el mercado, hay una
oferta indiscriminada de productos que en principio pueden tener
buena calidad y cantidad de nutrientes como así también
excelentes propiedades físicas. Sin embargo, hay que tener
en cuenta que los productos que se comercializan deben mantener
sus propiedades constantes en el tiempo y esto depende, en gran
medida, de la seriedad del fabricante.
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